El esquema operó entre julio de 2011 y junio de 2014: las empresas importaron más de 2.2 millones de extrusiones de aluminio chino, sujetas a cuotas antidumping y compensatorias de hasta 375%, y las presentaron ante la Aduana y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) como 'pallets' terminados —estructuras soldadas por puntos para simular funcionalidad— sin comprador real. La maniobra evadió más de 3,000 millones de dólares en cuotas. En 2021, un jurado del Distrito Central de California condenó penalmente a las empresas por conspiración, fraude electrónico y presentación de documentos falsos en aduana; en 2022 se ordenó una restitución de 1,836 millones de dólares a CBP.

El caso cobra relevancia en agosto de 2026 porque la Fuerza de Tarea contra el Fraude Comercial del DOJ y el DHS, creada en agosto de 2025, ya utiliza sistemas de inteligencia artificial para el targeting de riesgo en declaraciones de importación, y el canal de denuncias electrónico e-Allegations alimenta ese sistema de forma automática. Los delatores (qui tam) del caso Perfectus recibirán aproximadamente 96.25 millones de dólares —17.5% del monto neto recuperado—, lo que convierte la autodenuncia de competidores en un mecanismo activo de inteligencia comercial para la aduana estadounidense.