Los datos del semestre reflejan un desempeño diferenciado por segmento: el granel líquido creció 2.4%, el granel seco aumentó 1.7% —impulsado por una recuperación del 17.8% en carbón y un alza de 18.5% en materiales de construcción—, mientras el throughput contenerizado cayó 0.1% en TEU. La resiliencia ante el cierre de Ormuz se explica por la estrategia de diversificación: al declararse el cierre del estrecho, el puerto estableció rápidamente nuevas rutas a través de puertos fuera del Golfo, y el tráfico directo de contenedores hacia y desde países del Golfo Pérsico solo representa 1% del volumen total del puerto. El CEO Boudewijn Siemons señaló que, si bien el impacto directo sobre las operaciones ha sido 'limitado hasta ahora', el alza en precios de energía y la incertidumbre creciente han sacudido al mercado internacional.
En paralelo, la nueva capa de riesgo en Rotterdam es digital: a partir del 15 de agosto de 2026, cientos de empresas del entorno portuario quedarán sujetas a las directivas europeas NIS2 (seguridad de redes e información) y CER (resiliencia de entidades críticas), tras la aprobación del Senado neerlandés el 7 de julio. Las obligaciones incluyen registro, deber de cuidado en ciberseguridad y reporte obligatorio de incidentes significativos. El puerto invirtió 126 millones de euros en proyectos de sostenibilidad y seguridad en el primer semestre.