Entre los cambios de mayor impacto operativo se encuentra la manifestación de valor aduanera electrónica como obligación irrenunciable: la información debe transmitirse mediante el sistema de Ventanilla Única de Comercio Exterior Mexicana (VUCEM) con firma electrónica antes del despacho, según la Regla 1.5.1 de las Reglas Generales de Comercio Exterior. Los agentes aduanales asumen ahora mayor responsabilidad legal, obligaciones de certificación continua cada tres años y son considerados fiscalizadores en ciertos supuestos. El reglamento publicado en febrero incorpora obligaciones adicionales en la operación de recintos fiscalizados.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) aplican controles más estrictos sobre facturas, valor comercial, clasificación arancelaria y cumplimiento de normas oficiales. La reforma contempla también nuevas causales de suspensión temporal o definitiva de patentes, mayor vigilancia sobre recintos fiscalizados y prestadores auxiliares, y sanciones más severas por inconsistencias documentales. Expertos de EY México señalan que la certificación periódica de agentes busca combatir prácticas indebidas y elevar la especialización del sector.