El conjunto más restrictivo, con 18,800 millones de dólares, contabiliza únicamente empresas que fabrican o despliegan robots físicos en entornos industriales o logísticos. El conjunto ampliado, con 55,800 millones, incorpora financiamiento en modelos fundacionales (foundation models) con aplicación física y en sistemas de autonomía para defensa. La divergencia es funcionalmente relevante porque define quién compite con quién en el mercado: bajo la definición estrecha, el ecosistema de robots de almacén y manufactura es un mercado de escala media; bajo la definición amplia, es uno de los mayores destinos de capital privado del año.

El dato ilustra un problema metodológico recurrente en la medición de mercados emergentes: los mismos actores pueden ser clasificados de manera distinta según el marco analítico, lo que produce titulares aparentemente contradictorios sobre el mismo fenómeno. En el caso de la IA física, la concentración de capital también sesga los totales: en el segmento de robótica pura de septiembre-octubre de 2026, un solo acuerdo —la ronda Serie D de TEKEVER por 580 millones de dólares— representó el 88% del valor revelado en 12 transacciones del período, según New Market Pitch.