El reporte matiza el titular con un hallazgo de mayor profundidad: los bienes importados a EE.UU. desde terceros países contienen cantidades crecientes de materiales y componentes de origen chino. Al incluir esas importaciones indirectas, la dependencia de EE.UU. respecto a China ha disminuido solo ligeramente hasta 2024, el último año con datos disponibles. Los aliados de EE.UU. tampoco han seguido el mismo camino de reducción: sus vínculos comerciales con China han cambiado poco desde 2016. El reporte registra además un nivel de globalización de 25.8% en 2025 —récord histórico— y proyecta crecimiento promedio anual del comercio de bienes de 3.4% hasta 2029, frente a 2.7% de la década anterior.

El motor del crecimiento reciente es la demanda de infraestructura de IA: el comercio de bienes como semiconductores y equipos de transmisión de datos representó más de tres cuartas partes del crecimiento total del comercio en los primeros meses de 2026. El Este de Asia y el Pacífico lideraron el crecimiento del valor del comercio en los primeros cinco meses de 2026 con 24%, seguidos por Europa con 12% y África Subsahariana con 11%. En cuanto a la paradoja central del reporte: China, el mayor exportador mundial, expandió sus exportaciones más rápido que el promedio global pese al descenso marcado de sus ventas a EE.UU., al encontrar mercados alternativos.