El cálculo correcto parte de que un contenedor refrigerado estándar de 40 pies tiene capacidad para aproximadamente 120,000 plátanos. Multiplicado por la capacidad del mayor portacontenedor en servicio al momento del análisis —23,756 TEU (Unidades Equivalentes a Veinte Pies, por sus siglas en inglés)— la cifra real ronda los 1,400 millones de plátanos, prácticamente el doble de lo que el dato viral afirma. El mito no sobrestima la capacidad del buque: la subestima. Sin embargo, la restricción operativa real no es el volumen sino la energía: cada contenedor refrigerado disipa hasta 8 kilovatios de calor, y los portacontenedores convencionales no disponen de ventilación bajo cubierta suficiente para manejar una carga compuesta en su totalidad por refrigerados.
El dato importa para el comercio exterior porque ilustra por qué la carga perecedera —frutas, verduras, productos farmacéuticos, carnes— sigue siendo más cara de transportar que los bienes manufacturados no refrigerados: el cuello de botella no es la bodega sino la capacidad eléctrica y de disipación térmica del buque. México es el cuarto exportador mundial de aguacate y el primer proveedor de tomate fresco a Estados Unidos; sus exportadores compiten por espacios refrigerados (reefer slots) en rutas transpacíficas y transatlánticas donde la restricción energética —no la de volumen— determina el costo y la disponibilidad de capacidad.