El CPED existe desde hace 14 años, pero hasta el año pasado su función era reactiva: solo producía estadísticas o entregaba material a la Fiscalía General de la República (FGR) cuando una investigación ya estaba en curso. El cambio de misión lo documenta por primera vez una fuente periodística con acceso directo a las instalaciones. Un funcionario de la dependencia describió la nueva dinámica con una frase que sintetiza el estándar operativo: 'Vamos contra el reloj, los tiempos para nosotros son minutos'. La transformación se enmarca en el proceso que arrancó en 2019, cuando mandos militares en situación de retiro comenzaron a asumir la dirección de aduanas fronterizas, y que en 2021 formalizó la creación de la ANAM como entidad distinta al Servicio de Administración Tributaria (SAT).

El sistema debe supervisar, entre otros flujos, más de 20,000 camiones y 5,700 pipas que en promedio cruzan la frontera norte cada día. La arquitectura del CPED —ubicación inabarcable a la vista humana, telecomunicación interna permanente, sin recepción exterior— responde a los elementos básicos de lo que los propios funcionarios denominan un 'panóptico aduanero'. El salto de vigilancia pasiva a targeting activo coincide con la reciente colaboración que la ANAM formalizó con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) el 17 de julio de 2026, en la que ambas dependencias iniciaron trabajos para intercambiar información en tiempo real sobre pedimentos de exportación e importación en los dos países.