El estudio, presentado en el Foro de Facilitación Comercial de Asia-Pacífico, documenta cómo la IA se usa crecientemente en verificación automatizada de documentos de embarque, herramientas de aprendizaje automático para identificar carga de alto riesgo y tecnologías de análisis de imagen en inspecciones fronterizas. Entre los casos más avanzados destaca Corea del Sur, que en 2026 promulgó la Ley Marco sobre el Desarrollo de la Inteligencia Artificial —con aplicación directa en aduanas—, y Uzbekistán, cuya aduana en cooperación con IBM desplegó un sistema inteligente de clasificación de mercancías que ya detecta mala declaración en tiempo real. En el extremo opuesto, las economías del Pacífico enfrentan los mayores retos de implementación.
El reporte identifica cuatro pilares para medir la madurez de IA aduanera: uso operativo de IA/ML en procesos de comercio, marco legal y gobernanza de IA, capacidad de adopción e infraestructura de gestión y calidad de datos. La brecha de datos es el cuello de botella más frecuente: sin datos limpios, estructurados e interoperables, ningún sistema de IA puede operar a escala. El reporte llama a mayor inversión en habilidades relacionadas con IA, infraestructura digital integrada y marcos de gobernanza regional que permitan comercio digital seguro y eficiente entre fronteras.