Según C.H. Robinson, el ATS de CBP ahora cruza los datos de entrada de importación contra bases de datos comerciales, registros financieros, información de proveedores y patrones históricos de forma simultánea. El sistema detecta anomalías estadísticas en clasificación, valuación y origen; identifica importadores con clasificaciones inconsistentes entre entradas o valores declarados por debajo de comparables de mercado; y construye redes de proveedores asociadas a trabajos forzados o rutas de transbordo desde China vía terceros países. La escala no protege: un importador pequeño con un patrón de anomalías consistente puede ser seleccionado con la misma probabilidad que uno grande.

La firma Carra Globe advierte que el ATS puede auditar entradas de los últimos cuatro a cinco años bajo el estatuto de limitaciones aplicable, lo que significa que una auditoría enfocada (Focused Assessment) abierta en 2026 puede cubrir entradas de 2021 y 2022. La liquidación de $54 millones del Trade Fraud Task Force demostró además que la Ley de Reclamos Falsos (False Claims Act) puede alcanzar conductas de hasta diez años atrás, y que funcionarios corporativos individuales enfrentan cargos penales. Para empresas mexicanas que exportan a Estados Unidos mediante intermediarios o rutas de transbordo, el riesgo ya no depende de la intención sino del patrón de datos que genera su cadena.