De acuerdo con un análisis publicado por la firma de inteligencia marítima Windward, los cambios regulatorios registrados durante el primer semestre de 2026 han incrementado la complejidad del cumplimiento internacional. En determinados escenarios, una misma operación puede estar autorizada bajo la normativa de Estados Unidos y, al mismo tiempo, enfrentar restricciones en la Unión Europea o el Reino Unido, obligando a las empresas a analizar cada transacción desde varias jurisdicciones simultáneamente.

Uno de los factores que explica este escenario es la Licencia General X emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, con vigencia del 22 de junio al 21 de agosto de 2026, en el contexto de la reapertura del Estrecho de Ormuz. Según el análisis de Windward, esta autorización temporal permite determinadas operaciones relacionadas con petróleo crudo, productos petroquímicos y derivados de origen iraní dentro del marco establecido por la OFAC.

Sin embargo, la situación cambia cuando intervienen otras jurisdicciones. Mientras Estados Unidos contempla esa autorización temporal, la Unión Europea y el Reino Unido mantienen marcos regulatorios más restrictivos respecto a operaciones vinculadas con Irán. Como resultado, una transacción que cumple con la normativa estadounidense podría requerir un análisis completamente distinto si participan bancos europeos, aseguradoras internacionales, navieras o contrapartes sujetas a legislación europea o británica.

Para los equipos de cumplimiento, esto implica que ya no basta con comprobar si un buque figura en una lista de sanciones. También deben analizar qué legislación aplica a cada participante de la operación, cuál es la jurisdicción competente, la fecha exacta de la transacción y el régimen regulatorio vigente en ese momento.

Windward señala además que la evolución reciente de las medidas estadounidenses ha ampliado el enfoque del análisis de riesgo. En particular, menciona que acciones regulatorias dirigidas a determinadas refinerías independientes chinas ("teapot refineries") trasladan parte del análisis desde el buque hacia toda la cadena comercial, incluyendo refinerías, terminales de carga, intermediarios financieros y mecanismos de pago.

A este panorama se suman otros cambios regulatorios ocurridos durante 2026. La Unión Europea amplió sus medidas contra actividades relacionadas con la denominada "flota sombra" rusa, mientras que el Reino Unido reforzó las restricciones aplicables al transporte marítimo de determinados productos energéticos de origen ruso. En conjunto, estas modificaciones incrementan el número de variables que deben revisar las áreas de cumplimiento antes de autorizar una operación internacional.

Para empresas mexicanas que importan hidrocarburos, petroquímicos, fertilizantes u otros productos con operaciones vinculadas al Golfo Pérsico, el análisis de Windward recomienda ampliar los procesos de debida diligencia. Además de revisar listas de sanciones, conviene verificar la jurisdicción aplicable, el origen de la mercancía, la terminal de carga, la ruta marítima, la cadena de pagos y la temporalidad de cada operación.

La vigencia de la Licencia General X concluye el 21 de agosto de 2026. De acuerdo con Windward, las operaciones iniciadas antes de esa fecha, pero ejecutadas o liquidadas posteriormente, requieren una evaluación específica para determinar qué régimen regulatorio resulta aplicable y si existen riesgos adicionales de cumplimiento.