Voigt describió la IA generativa como un asistente valioso para recopilar y resumir evidencia en investigaciones de sanciones, especialmente al procesar grandes volúmenes de documentos de texto almacenados en sistemas separados. Sin embargo, precisó que esa misma capacidad de síntesis puede generar la ilusión de que un caso está resuelto cuando en realidad la regla de fondo no fue examinada. Su recomendación central: que sean los analistas y expertos quienes conserven la responsabilidad final de la decisión durante los pilotos y despliegues iniciales, y que los procedimientos incluyan una ruta formal de escalación cuando el analista discrepa del resultado de la IA.
La advertencia cobra relevancia en el contexto del comercio exterior mexicano porque las diferencias entre los regímenes de sanciones de EE.UU. y la Unión Europea (UE) añaden una capa adicional de complejidad: los equipos deben evaluar tanto los hechos de una transacción como el régimen de sanciones aplicable, incluyendo si relaciones en un conjunto más amplio de datos generan exposición adicional. Las reguladoras de la UE refuerzan esta posición: la Ley de IA de la UE, vigente desde agosto de 2026, clasifica el cumplimiento contra el crimen financiero como un caso de uso de alto riesgo y exige transparencia en los procesos de validación y monitoreo.