Isselin precisó que si una herramienta de IA recomienda una clasificación arancelaria incorrecta o sugiere un valor en aduana equivocado, el importador o agente aduanal no queda exento de responsabilidad por haber utilizado una solución tecnológica. La obligación legal de exactitud en la documentación y la verificación de la información del proveedor —exigencia ya incorporada a la Ley Aduanera reformada en 2026— recae sobre las personas físicas y morales que suscriben el pedimento, independientemente de la herramienta utilizada para generarlo.
El marco legal mexicano vigente, con la reforma a la Ley Aduanera de enero de 2026, elimina la exención de responsabilidad previamente otorgada a agentes y corredores aduaneros en ciertos escenarios de declaración de valor y establece responsabilidad compartida entre importador y agente. A nivel global, la tendencia apunta en la misma dirección: la Unión Europea exige en su Reglamento de IA que las aplicaciones de cumplimiento comercial documenten supervisión humana y rastros de auditoría. La advertencia de Isselin refuerza que la IA funciona como apoyo a la decisión, no como sustituto del criterio profesional certificado.