El régimen de alto riesgo del EU AI Act exige que los sistemas de IA utilizados en decisiones con consecuencias legales o económicas significativas —como la determinación de una posición arancelaria o la alerta de una parte restringida en una operación de exportación— incluyan trazabilidad de las entradas, justificación de la decisión, niveles de confianza y registro de las acciones del revisor humano. La Organización Mundial de Aduanas (OMA) ha emitido guías alineadas con estos requisitos. Especialistas de la industria señalan que la responsabilidad legal de las declaraciones permanece en el declarante o exportador de registro, sin importar el nivel de automatización del sistema.

El mercado de software de cumplimiento aduanero que incorpora IA alcanzó US$2,190 millones en 2026, con una tasa de crecimiento compuesto anual (CAGR, por sus siglas en inglés) de 12.3% desde 2025, según Research and Markets. Las principales líneas de adopción incluyen plataformas de clasificación asistida con códigos del Sistema Armonizado (SA) y de Control de Exportaciones (ECCN, por sus siglas en inglés), screening automatizado de partes negadas con lógica de propiedad y control, y scoring de riesgo integrado a los sistemas de gestión de órdenes. Analistas del sector advierten que los sistemas opacos —sin cadena de razonamiento auditable— se convierten en un riesgo de cumplimiento en sí mismos bajo el nuevo marco regulatorio europeo.