Drewry señala que la reducción del impulso alcista coincide con la moderación de la demanda anticipada por aranceles, pero que la gestión de capacidad de los armadores —nueve salidas en blanco programadas en la ruta transpacífica la próxima semana— debería evitar una caída pronunciada de las tarifas spot. En Asia–Europa, Shanghái–Génova bajó 3% a 6,300 dólares por FEU (contenedor de 40 pies). El Índice Chino de Fletes Contenerizados (CCFI, por sus siglas en inglés) se situó en 3,080.31 puntos al 17 de julio, una caída de 3.28% en el día, aunque 87% por encima del mismo periodo del año anterior. El Índice Báltico Seco (BDI, por sus siglas en inglés) retrocedió a 2,752 puntos (-3.1% en la sesión, -6% semanal) al 17 de julio.
Drewry identifica tres riesgos que mantienen el costo logístico bajo presión: tensiones EE.UU.–Irán, incertidumbre en el Estrecho de Bab el-Mandeb y la posibilidad de nuevos cargos de seguridad estadounidenses para tránsitos por Ormuz. Para importadores mexicanos que dependen del transpacífico, la combinación de tarifas aún elevadas, el adelanto récord de importaciones en EE.UU. —impulsado por minoristas que aceleran compras antes de posibles nuevos aranceles en agosto— y el riesgo geopolítico en el Golfo Pérsico mantiene el entorno logístico volátil hacia el tercer trimestre. La suspensión arancelaria de EE.UU. vence el 24 de julio, con potenciales nuevos aranceles en vigor desde principios de agosto.