La inversión se centra en investigación, expansión de la cadena de suministro y desarrollo de fuerza laboral, no en la construcción de una planta de fabricación de chips. India ha comprometido más de US$21,000 millones en dos programas de incentivos para semiconductores y tiene 12 proyectos aprobados, de los cuales tres plantas de empaque de chips ya iniciaron producción comercial, incluyendo una de Micron Technology. Sin embargo, la planta de fabricación insignia de Tata Electronics en Gujarat —valorada en US$10,000 millones— acumula casi dos años de retraso. El consumo de semiconductores en India se proyecta en hasta US$110,000 millones para 2030, frente a US$45,000-50,000 millones en 2025, según estimaciones del gobierno indio.
Para el ecosistema de nearshoring en México, la apuesta de Applied Materials en India representa una señal de competencia directa en el segmento de electrónica avanzada. El parque de investigación de 140 acres en la zona de Bengaluru apunta a desarrollar capacidades de diseño y manufactura de componentes que compiten con la oferta que México construye en Chihuahua, Jalisco y Baja California en el sector de electrónica y semiconductores. La ventaja comparativa de México radica en la proximidad geográfica al mercado estadounidense y en las reglas de origen del T-MEC, factores que India no puede replicar para el mercado norteamericano.