La instalación se emplaza en Pecém por tres razones logísticas convergentes: la disponibilidad de energía eólica de bajo costo en la costa noreste brasileña —ByteDance firmó el 18 de mayo de 2026 un contrato de compraventa de energía a 20 años por 2,000 millones de dólares con la desarrolladora eólica Casa dos Ventos, canalizando electricidad del complejo Ibiapaba (630 MW) y la granja Dom Inocêncio—, la conexión del puerto a la infraestructura de cables submarinos transatlánticos en Fortaleza, y el régimen fiscal REDATA, que ofrece incentivos tributarios a centros de datos alimentados con energía limpia construidos a partir de enero de 2026. La fase inicial contempla 20 salas de datos y una demanda de potencia cercana a 300 MW.
El caso Pecém ilustra una tendencia documentada por Data Center Knowledge: los desarrolladores de infraestructura de datos eligen puertos industriales —no solo hubs urbanos— porque concentran energía, conectividad submarina y logística de construcción en un solo perímetro. México cuenta con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que integra puertos industriales (Salina Cruz y Coatzacoalcos) con acceso a energía eólica del Istmo; la estructura de incentivos comparada con Brasil —especialmente en materia de energía renovable y conectividad de datos— determinará si el corredor puede competir por proyectos similares en América Latina.