La revisión formal del T-MEC abierta en julio de 2026 —coincidiendo con el sexto año desde su entrada en vigor el 1° de julio de 2020— coloca a México en una posición en la que el 62% de sus empresas exportadoras con nexo en Estados Unidos ven la negociación como una oportunidad estratégica más que como un riesgo, según la consultora Prodensa. Los sectores de manufactura con mayor dinamismo en el nearshoring son electrónica, dispositivos médicos, equipos industriales y bienes de consumo, áreas donde México combina ventaja de costo laboral con acceso preferencial al mercado norteamericano sin las complicaciones arancelarias del sector automotriz.

Para empresas asiáticas o europeas que evalúan una estrategia China+1, la manufactura en México representa hasta 20–30% de ventaja de costo total sobre alternativas asiáticas para mercancía con destino a EE.UU., según el análisis de American Industries Group, considerando estructura de costos completa y no solo salarios. Los principales desafíos identificados para 2026 son disponibilidad de energía en ciertas regiones, infraestructura de agua y logística en zonas de alta demanda, y escasez de talento especializado en algunos sectores. El AMPIP (Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados) registra $5,831 millones de dólares y 103 parques industriales en construcción en 14 estados.