El motor del crecimiento es la infraestructura de inteligencia artificial: la demanda de procesadores gráficos (GPU, por sus siglas en inglés), aceleradores de IA y memoria de alto ancho de banda (HBM, por sus siglas en inglés) comprimió una década de expansión proyectada en solo dos años. Manocha señaló que tardó 50 años llegar a 500,000 millones de dólares de mercado, pero solo cinco años más para duplicarlo a un billón. SEMI proyecta que el mercado podría alcanzar entre dos y tres billones de dólares para 2035. Un ejecutivo de AMD señaló en SEMICON China 2026 que cada gigavatio de potencia equivale a unos 25,000 millones de dólares de inversión en instalaciones de centros de datos, lo que convierte a la restricción eléctrica —no la capacidad del silicio— en el límite real del cómputo de IA.

Para México, la oportunidad de nearshoring de segunda capa se abre en la cadena de proveeduría de equipo eléctrico, sistemas de enfriamiento, cableado de potencia y bienes raíces industriales para centros de datos: SEMI reporta 102 fábricas de chips anunciadas para operar antes de 2029 —82 ya en construcción— con 78 en Asia, 15-16 en las Américas y 9 en Europa, lo que expande la demanda de insumos y servicios industriales más allá de la fabricación del chip mismo. La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que el consumo mundial de centros de datos llegará a unos 1,000 teravatios-hora (TWh) en 2026, equivalente al consumo eléctrico total de Japón, y se duplicará para 2030.