La convocatoria fue lanzada originalmente por sindicatos de Italia, Francia, Grecia, el País Vasco español, Turquía y Marruecos, y se extendió a India, Irlanda, Dinamarca, Alemania y otras naciones. En India, cerca de 5,000 trabajadores portuarios participaron en manifestaciones en los principales puertos, incluyendo Mumbai, Kochi y Tuticorin. Los organizadores estimaron que la acción podría afectar más de 40% de la carga del Mediterráneo y poner en riesgo alrededor de 2,000 millones de dólares en mercancías, aunque operadores de algunos terminales anticiparon un impacto limitado en sus muelles específicos. La protesta forma parte de una escalada: la acción de octubre 2025 cubrió siete países y aproximadamente 20 puertos; la de febrero de 2026 llegó a 20 puertos en siete países; la del 30 de octubre alcanzó 113 puertos en 22 países.
Los trabajadores demandaron, además de la posición política, aumentos salariales, mejores condiciones laborales y el derecho a tener médicos a bordo de buques que transitan zonas de conflicto. Giorgos Gogos, presidente del sindicato de estibadores del Puerto de El Pireo, sintetizó la postura operativa del movimiento: 'No queremos que nuestros puertos sean centros de material militar transferido para matar personas'. La voz de los trabajadores portuarios tiene peso logístico concreto: el transporte marítimo mueve el 90% del comercio mundial, y una paralización simultánea en 113 nodos —sin posibilidad de desvío porque todos paran al mismo tiempo— genera un riesgo de disrupción cualitativamente distinto a una huelga local.