La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) reveló el 9 de septiembre que los datos de vuelo indican que el piloto intentó abortar un aterrizaje inestable antes del impacto. La presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, describió la escena como 'devastación total' y confirmó que el avión viajó aproximadamente 396 metros más allá de la superficie pavimentada, destruyó barda perimetral y afectó equipo de navegación. Los registradores de vuelo y de voz de cabina fueron recuperados; el equipo investigador de 32 personas documenta el sitio y recopila evidencia perecedera. Las cinco víctimas fallecidas fueron identificadas por la Fiscalía del Condado Miami-Dade como Rolando Aleman Leon, Yoel Rodriguez Narajo, Julio C. Pineda, Carlos Acosta Fajardo y Javierkys Reyes Quevedo.

Professional Ocean Service Corp. emitió un comunicado en el que señaló que sus empleados 'son mucho más que las personas que trabajan a nuestro lado cada día, son familia, y son profundamente amados'. El accidente expone la vulnerabilidad del personal de servicios de tierra en aeropuertos de carga —limpiadores, fuellers, técnicos de rampa— que opera en el perímetro de pistas activas sin la visibilidad pública que tienen las tripulaciones y los cargadores. Al menos dos familias de víctimas han contratado representación legal, según reportes de CBS Miami.