Callahan, de 51 años y originario de South Boston, comenzó en el puerto sin estudios universitarios, después de pasar por vivienda subsidiada y asistencia pública. Desde la cabina de la grúa —a la altura del Monumento de Bunker Hill—, maneja joysticks y mandos para extraer contenedores de hasta 65 toneladas de los buques que llegan de Europa tras escalas en Alemania, Países Bajos, Bélgica y Francia. 'Me encanta operar la grúa. Siempre compito conmigo mismo para ver si supero lo que hice la semana pasada', declaró al Globe. Una de las singularidades del terminal es que una ruta de vuelo del aeropuerto Logan cruza en diagonal sobre él, creando una línea de demarcación: a un lado, las grúas operan sin notificación; al otro, el terminal debe coordinarse con Logan antes de elevar.

El Terminal Conley conecta Nueva Inglaterra directamente con más de 35 puertos en China, el Sureste Asiático, el Norte de Europa, el Mediterráneo, Medio Oriente y América Latina, y sus tres grúas ship-to-shore, comisionadas en otoño de 2021, son 100% eléctricas. Massport tiene como objetivo llegar a cero emisiones netas para 2031. El perfil de Callahan ilustra que la coreografía logística que hace posible el comercio exterior —desde el despacho en aduana hasta la descarga en muelle— sigue dependiendo de operadores humanos de alta especialización que no aparecen en ningún ranking de puertos, pero que sostienen la continuidad operativa que sí aparece en ellos.