La acción del 30 de octubre es la segunda jornada internacional de estibadores después de la movilización del 6 de febrero de 2026, que involucró más de 20 puertos en siete países. La red sindical coordinada se formó en Estambul en mayo de 2026, doblando el número de puertos participantes. Entre los puertos que se esperan paralizados destacan Génova y Gioia Tauro —gran puerto de contenedores en el sur de Italia—, así como terminales en Francia, Grecia, España, Turquía y Marruecos. En Grecia, la asamblea del sindicato ENEDEP del Pireo votó el 29 de septiembre a favor de la huelga; su presidente, Markos Bekris, advirtió que el manejo de carga militar expone al puerto y a sus trabajadores a los riesgos de la guerra.
Las demandas de los sindicatos son de dos tipos: laborales —mejores salarios, empleo de tiempo completo, resolución de temas de seguridad social por trabajo pesado y peligroso— y de política portuaria: mayor transparencia sobre la carga que transita por las terminales y oposición a que los puertos se utilicen como infraestructura de logística militar. En Italia, la organización USB amplió la convocatoria a una huelga general de todos los sectores públicos y privados el mismo 30 de octubre, lo que puede extender los efectos más allá de los puertos. Para los importadores y exportadores con cadenas de suministro que pasan por el Mediterráneo occidental, una paralización coordinada en 40 puertos el 30 de octubre —aunque sea de horas— representa un riesgo de retraso en el tránsito de mercancías que conviene anticipar con instrucciones a agentes navieros y operadores logísticos.