Chevallier precisó que la crisis en el Estrecho de Ormuz es 'sin precedentes en cuanto al número de buques (2,000) y marinos (20,000) que resultaron afectados al inicio del conflicto', y que es la primera vez que tantos buques y marinos son amenazados en múltiples regiones de forma simultánea. La industria enfrenta ataques hutíes en el Mar Rojo, un repunte agudo de la piratería frente a Somalia —con marinos mantenidos como rehenes— y un incremento significativo de ataques en el Mar Negro, donde partes en conflicto utilizan drones para atacar petroleros y graneleros. El solo Estrecho de Ormuz transporta aproximadamente 20% del petróleo mundial, lo que hace que cualquier disrupción allí afecte la inflación y los costos de vida a escala global, según la OMI.
Chevallier también señaló que las consecuencias del déficit de personal marítimo derivado de estas crisis 'pueden no ser visibles durante cinco a diez años, momento en el cual será demasiado tarde para atenderlas rápidamente, dado el tiempo necesario para reclutar, capacitar y calificar nuevos marinos'. La ONU mantiene abiertas 44 solicitudes urgentes de liberación de marinos retenidos en aguas de Somalia por piratas y grupos armados. Para los lectores de TLC, estos cuatro teatros de conflicto explican directamente la volatilidad de los índices BDI y SCFI reportados en la sección 7 de esta edición: detrás de cada punto de variación en los fletes hay tripulaciones que navegan bajo amenaza activa.