La mecánica financiera de la oferta es concreta: un marinero raso —la categoría más baja de tripulación— gana normalmente alrededor de US$1,500 mensuales; seis meses de bono representan US$9,000 adicionales por un solo viaje. Un capitán, que puede ganar hasta US$15,000 mensuales, recibiría un bono de hasta US$90,000. Las cifras coexisten con el derecho del marinero a bajarse del buque y pedir reemplazo si no desea navegar hacia la zona de peligro —un derecho que algunos ejercen incluso frente a los montos ofrecidos, según fuentes citadas por Bloomberg y por el capitán Pradeep Chawla, presidente de GlobalMET, organismo que trabaja con la Organización Marítima Internacional (OMI) en formación de marinos. Otras navieras han optado por fórmulas menores: algunas agregan hasta 60 días de salario a un contrato de 30 días.

Al 21 de julio de 2026, la OMI confirmó 59 buques comerciales atacados y 17 marineros muertos desde el inicio del conflicto a finales de febrero, según datos citados por Yahoo Finance y The National News. Alrededor de 6,000 marinos permanecían varados en el Golfo Pérsico a principios de julio. La paradoja documentada por Bloomberg es que los propietarios de buques pueden cobrar millones de dólares por un solo viaje a Ormuz, mientras que las aseguradoras aplican primas de riesgo de guerra que se transfieren al costo del flete; el marinero, sin embargo, es quien asume el mayor riesgo físico con el menor retorno proporcional. Esta ecuación es uno de los factores que alimenta el déficit de tripulaciones certificadas documentado en el Informe BIMCO/ICS 2026.