El Minervagracht navegaba rumbo al este desde Yibuti en aguas internacionales sin carga cuando fue impactado. Los rebeldes hutíes reclamaron la autoría del ataque, argumentando que la empresa operadora tenía buques que hacían escala en puertos israelíes. La operación de búsqueda y rescate fue ejecutada por la fragata griega HS Spetsai y una fragata francesa, en el marco de la operación europea EUNAVFOR Aspides, que evacuó a los 19 tripulantes. El incidente fue registrado como uno de los ataques más graves en el Golfo de Adén en los años recientes.
El caso del Minervagracht se inscribe en un contexto de riesgo persistente para la gente de mar en las rutas del Mar Rojo y el Golfo de Adén: en julio de 2025, cuatro tripulantes murieron y otros cinco desaparecieron tras el hundimiento del granelero Eternity C. La Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF, por sus siglas en inglés) ha documentado el impacto de los ataques en las primas de seguro, las rutas alternativas y las cláusulas de riesgo de guerra que los armadores trasladan a los fletes, con consecuencias directas para el costo de las importaciones en destinos abastecidos por rutas que pasan por el Mar Rojo.