Durante la ceremonia, investigadores dirigieron a los humanoides por control remoto para que ejecutaran tareas domésticas e industriales: extraer artículos de un refrigerador, manipular ropa, ordenar un sofá y operar botones y palancas dentro de un automóvil. Cada movimiento grabado se usa para entrenar modelos de visión-lenguaje-acción, sistemas de IA que convierten lo que un robot ve y recibe como instrucción en movimiento físico. El KIMM describió la instalación como la primera infraestructura dedicada a la producción masiva de datos de tareas para robots bípedos en el país, con capacidad para recopilar información de movimientos de brazo, pierna y cuerpo completo.

El plan de expansión contempla elevar el parque a 25 robots y abrir el acceso a empresas, universidades e institutos de investigación coreanos de manera progresiva desde finales de 2027. La inversión total comprometida por el gobierno hasta 2030 asciende a 2.3 billones de wones, equivalentes a aproximadamente 1,700 millones de dólares, según datos de KIMM. El objetivo declarado es reducir la dependencia de Corea del Sur respecto a conjuntos de datos y modelos de IA de origen extranjero, en un contexto donde China opera ya decenas de centros similares con 90 instalaciones planeadas o en marcha, según el Seoul Economic Daily.