El modelo operativo de Robo Inc. —denominado 'global-to-local'— mantiene el hardware de origen extranjero pero traslada la integración de sistemas, la revisión de flujos de datos, las pruebas de seguridad y el soporte técnico a suelo estadounidense. La compañía incorpora revisiones de acceso a redes, controles de software y entornos operativos dentro de su proceso de integración. El fundador y director ejecutivo Teddy Haggerty describió el objetivo como crear 'una plataforma robótica construida para el cumplimiento normativo estadounidense', con ensamblaje local e infraestructura de datos localizada.

RoboStore llega al lanzamiento con un historial declarado de más de 1,500 humanoides y cuadrúpedos desplegados y una base de 4,500 clientes —entre ellos universidades, operadores logísticos y empresas tecnológicas—, cifras propias de la empresa no auditadas de forma independiente. La FCC añadió modelos avanzados de robots de fabricación extranjera a su Lista Cubierta el 28 de julio de 2026, prohibiendo importación, venta y comercialización de nuevos modelos, aunque los modelos ya autorizados antes de esa fecha no quedan revocados retroactivamente, lo que preserva el inventario existente de RoboStore.

El caso ilustra un patrón que podría replicarse en otros mercados: una restricción regulatoria de seguridad nacional activa un nuevo eslabón de negocio —la certificación e integración local— que convierte el hardware de origen extranjero en producto conforme para el mercado doméstico. México, donde el nearshoring ha acelerado la adopción de robótica en manufactura, podría enfrentar dinámicas similares si restricciones análogas alcanzan al mercado latinoamericano.