Las tres variables operan de forma interdependiente: la restricción a la importación de ciertos robots extranjeros obliga a los operadores logísticos a revisar sus planes de automatización y, en paralelo, el aumento en la construcción de almacenes indica que las empresas están expandiendo capacidad física ante la incertidumbre sobre disponibilidad de equipo automatizado. El incremento de 3.4% en costos de transporte añade presión a los márgenes operativos en un entorno donde la robotización era precisamente el mecanismo para compensar la escasez de mano de obra.

La Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus siglas en inglés) documentó que la demanda global de robots logísticos creció 44% en 2023, tendencia que contrasta con el escenario que enfrenta ahora el mercado estadounidense. Para los operadores 3PL (terceros en logística) con contratos de expansión en curso, la triple presión —equipo restringido, obra nueva en expansión y fletes más caros— define un período de ajuste en la planeación de capex para el segundo semestre de 2026.