El deterioro de la situación incrementa la incertidumbre sobre uno de los corredores marítimos más importantes del mundo. Antes del conflicto, cerca del 20% del petróleo comercializado globalmente transitaba por el Estrecho de Ormuz, conectando a los principales productores del Golfo Pérsico con los mercados de Asia, Europa y América. Cualquier interrupción prolongada en esta ruta tiene el potencial de afectar los mercados energéticos, las cadenas de suministro y el transporte marítimo internacional.
¿Qué está ocurriendo en Ormuz?
La evolución del conflicto muestra un aumento en la actividad militar y en los riesgos para la navegación comercial.
Escalada de las operaciones militares. Estados Unidos mantiene operaciones contra infraestructura militar iraní, mientras Irán continúa respondiendo mediante acciones militares y tácticas asimétricas en la región, incrementando el riesgo operativo para las embarcaciones que transitan por el Golfo Pérsico.
Mayor exposición para la navegación comercial. Diversos incidentes reportados contra petroleros y otras embarcaciones han elevado las alertas de navieras, aseguradoras y operadores logísticos. Como resultado, algunas compañías continúan ajustando rutas, reforzando protocolos de seguridad o evaluando escalas alternativas para reducir su exposición al área de conflicto.
Presión sobre los mercados energéticos. La incertidumbre generada por los acontecimientos impulsó inicialmente el precio internacional del petróleo Brent hacia la zona de los 90 dólares por barril, reflejando la preocupación del mercado ante una posible interrupción del suministro proveniente del Golfo Pérsico. Posteriormente, las cotizaciones mostraron cierta volatilidad conforme continuaron las evaluaciones sobre la evolución del conflicto.
Persisten los esfuerzos diplomáticos. Aunque continúan las gestiones internacionales para reducir las tensiones, las operaciones militares registradas durante los últimos días mantienen un escenario de elevada incertidumbre para la estabilidad del corredor marítimo.
Implicaciones para el comercio exterior
Más allá del componente militar, el principal impacto para las empresas proviene del incremento del riesgo logístico.
Los operadores con cadenas de suministro vinculadas al Golfo Pérsico podrían enfrentar:
Incremento en las primas de seguro de guerra.
Posibles desvíos de rutas marítimas.
Mayores tiempos de tránsito.
Incrementos en los costos de transporte y energía.
Mayor volatilidad en los mercados de hidrocarburos y petroquímicos.
Para México, la situación es especialmente relevante para importadores de petróleo, petroquímicos, fertilizantes, acero y otros insumos provenientes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak y otros países del Golfo, ya que cualquier interrupción prolongada puede traducirse en mayores costos logísticos y de abastecimiento.
¿Qué deberían revisar las empresas?
Ante un escenario de alta volatilidad, especialistas en gestión de riesgos recomiendan reforzar el monitoreo de las operaciones relacionadas con la región.
Entre las acciones más relevantes se encuentran:
Verificar que las pólizas de seguro incluyan cobertura vigente para riesgos de guerra.
Confirmar con navieras y agentes de carga si los buques contratados mantienen escalas o tránsito por el Golfo Pérsico.
Revisar cláusulas de fuerza mayor y continuidad operativa en contratos internacionales.
Monitorear de forma permanente la evolución del conflicto y las decisiones de las autoridades marítimas y aseguradoras.
Mientras continúen las operaciones militares y persista la incertidumbre sobre la seguridad del Estrecho de Ormuz, el comercio internacional seguirá enfrentando uno de los factores de riesgo geopolítico más relevantes para los mercados energéticos y el transporte marítimo durante 2026.