La agenda de la tercera ronda incluyó comercio de acero, aluminio y sus derivados, el sector automotriz, seguridad económica, asuntos laborales, agricultura y servicios de pagos electrónicos. La delegación estadounidense, encabezada por el Representante Comercial Jamieson Greer, planteó como prioridad cerrar lo que describe como lagunas legales que permitirían el aprovechamiento del tratado por países no signatarios. La delegación mexicana, conducida por el secretario de Economía Marcelo Ebrard, destacó que alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas cumple con reglas de origen T-MEC y defiende conservar ese acceso preferencial.
La ronda se desarrolló en un entorno de doble presión regulatoria: el mismo 24 de julio en que concluyó la ronda entró en vigor el arancel Sección 301 por trabajo forzado —del que las exportaciones T-MEC quedan exentas— y cobró vigencia el nuevo proceso de entrada postal de CBP que afecta el e-commerce bilateral. Washington rechazó el 1 de julio la renovación automática del T-MEC por 16 años, activando el mecanismo de revisiones anuales hasta 2036. Canadá no participa en esta etapa bilateral de la revisión.