El corredor atraviesa cuatro países y conecta algunas de las regiones más dinámicas del continente: los estados de São Paulo y Mato Grosso do Sul en Brasil; los departamentos de Boquerón, Alto Paraguay y Presidente Hayes en Paraguay; las provincias de Salta y Jujuy en Argentina; y las regiones de Antofagasta y Tarapacá en Chile, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Paraguay —cuyas exportaciones alcanzaron US$16,720 millones en 2025 y que depende del sistema fluvial Paraguay-Paraná para el 90% de sus despachos— obtendrá con el corredor una segunda salida hacia los mercados del Pacífico. Una evaluación publicada por GTR (Global Trade Review) en enero de 2026 estimó que el corredor podría reducir costos de flete hasta 40% y tiempos de envío hasta 15 días frente a las rutas actuales.

La apertura del corredor coincide con la entrada en vigor del Acuerdo Mercosur-Unión Europea en mayo de 2026, que abre a Paraguay un mercado de más de 700 millones de consumidores; sus exportaciones actuales a la Unión Europea ascienden solo a unos US$350 millones anuales, lo que implica un amplio margen de crecimiento, señala el BID. Los puertos chilenos de Iquique, Antofagasta y Mejillones operarán como puertas de salida hacia Asia y Oceanía para la producción agrícola y minera de la región. La coordinación aduanera entre los cuatro países —Argentina, Brasil, Chile y Paraguay— es reconocida por el BID como el factor crítico pendiente para que la infraestructura física se traduzca en eficiencia logística real.