De acuerdo con el reporte del WSJ, retomado el 16 de octubre por prensa mexicana, la postura de Lutnick representó un obstáculo para las conversaciones que durante meses encabezó el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer (USTR, por sus siglas en inglés). La industria estadounidense del aluminio había advertido al gobierno que una disminución de los gravámenes podría afectar a sus empresas y provocar pérdidas de empleos. México buscaba reducir los aranceles a 15 % o menos y ampliar las devoluciones para incluir contenido originario de los tres países del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); Washington, en contrapartida, solicitó mayores compras mexicanas de productos estadounidenses y medidas adicionales frente a terceros países.

Funcionarios de ambos gobiernos indicaron que el diálogo continúa. El subsecretario de Comercio Exterior de México, Luis Rosendo Gutiérrez, declaró que 'hay avances en las negociaciones' y que ambos países mantienen comunicación constante. La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el 13 de octubre que México 'todavía no llegamos a acuerdos', aunque subrayó que el tratado sigue vigente y que las conversaciones son bilaterales. El acuerdo arancelario, de concretarse, allanaría el camino para nuevas conversaciones sobre la revisión conjunta del T-MEC prevista para 2027, según el propio WSJ.