La tercera ronda concluyó con avances descritos como constructivos pero sin acuerdos definitivos; ese mismo día Estados Unidos formalizó un arancel del 10% sobre importaciones mexicanas bajo la Sección 301 de su Ley de Comercio, por presuntas deficiencias en el combate al trabajo forzado en cadenas de suministro. El principal punto de fricción sigue siendo la demanda de Washington de que 50% del valor de cada vehículo fabricado en Norteamérica se origine específicamente en Estados Unidos, frente al requisito vigente del T-MEC de 75% de contenido regional.

Un panel del Capítulo 31 del T-MEC determinó que Estados Unidos incumplió los artículos 4.5 y 3 del Apéndice Automotriz, al establecer que una autoparte que cumple su propio requisito de Valor de Contenido Regional debe tratarse como totalmente originaria; México ha señalado que ese fallo permanece incompletamente implementado, según análisis del International Compliance Professionals Association (ICPA) actualizado al 26 de julio de 2026. Los desenlaces de la cuarta ronda entre EE.UU. y México siguen sin publicarse y no se ha dado a conocer ningún texto de negociación automotriz.