Ebrard explicó que la Secretaría de Economía envió un equipo a Asia para verificar físicamente las plantas que importadores mexicanos presentaban como origen del acero en sus certificados. Al detectar que las instalaciones declaradas no existían o no podían acreditarse, la dependencia las eliminó del listado de molinos autorizados. Según una fuente adicional, los 1,062 registros cancelados representan cerca de la mitad de los molinos inscritos en el padrón de importadores. El funcionario rechazó que México sirva como plataforma de triangulación de acero chino hacia Estados Unidos, señalando que el gobierno estadounidense mantiene un superávit comercial en productos siderúrgicos con México.

Las declaraciones se produjeron durante la presentación de tres metodologías para medir el contenido nacional en hidrocarburos, electricidad y biocombustibles, y un día antes de la reunión privada de más de tres horas que Ebrard sostuvo con la Junta de Coordinación Política y comisiones del Senado el 20 de octubre. El secretario reiteró en esa reunión que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanece vigente y que el objetivo del gobierno mexicano es cerrar la revisión de 2026 antes de que termine el año. El gobierno planea extender la certificación de origen al sector de electromovilidad.