La lista de barreras no arancelarias que Washington planteó a México a comienzos del proceso de revisión sumaba 54 puntos. Para julio, esa cifra se redujo a 14, según el informe que la Secretaría de Economía envió al Congreso mexicano. En septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum admitió que 'la mayoría realmente están resueltos', aunque evitó detallar cuáles permanecen pendientes. Los asuntos identificados hasta ahora abarcan propiedad intelectual, piratería y medicamentos, además de cuestiones estructurales que Estados Unidos vincula con la pérdida de empleos manufactureros, la dependencia de cadenas de suministro externas, el déficit comercial y las reglas de origen. Del lado mexicano, la prioridad se concentra en el retiro de los aranceles aplicados bajo la Sección 232 al acero, al aluminio y a la industria automotriz.
La cuarta ronda bilateral, inicialmente programada para el 21 de septiembre, fue aplazada al 28 y 29 de septiembre en Washington, según The Wall Street Journal. La Secretaría de Economía no ha confirmado oficialmente esa fecha. El esquema trilateral complica adicionalmente el calendario: la disputa arancelaria entre Estados Unidos y Canadá llevó a Washington a negociar por separado con cada socio, mientras México insiste en preservar el formato de tres países. La cuenta regresiva electoral añade presión asimétrica: para la administración Trump, cerrar el acuerdo antes del 3 de noviembre tiene valor político interno; para México, el ritmo de las 14 barreras pendientes define el contenido del acuerdo más que su fecha.