La primera revisión conjunta del T-MEC, vigente hasta al menos 2036, no eliminó las preferencias arancelarias para los bienes calificados de origen mexicano: cerca de 80% del comercio bilateral entre México y Estados Unidos sigue sin pagar arancel, y la inversión extranjera directa autorizada supera 3,500 millones de dólares en el ejercicio, según Ebrard ante comisiones del Congreso el 16 de octubre. Sin embargo, los aranceles de la Sección 232 del Departamento de Comercio de EE.UU. —50% sobre acero y aluminio, 25% sobre autos— siguen activos y representan el principal foco de las negociaciones pendientes.
La cuarta ronda bilateral no tiene fecha cerrada; las declaraciones más recientes de Ebrard apuntan a la primera quincena de noviembre. El subsecretario Luis Rosendo Gutiérrez Romano precisó que la lista de exigencias estadounidenses puede incluir desde ajustes administrativos y regulatorios hasta cambios en política comercial, controles a transbordo y medidas dirigidas a economías consideradas no de mercado, particularmente China. El arancel efectivo promedio que enfrenta la mercancía mexicana es de 3.2%, frente al 22% aplicado a China, según cifras presentadas por Ebrard.