La declaración presidencial cierra la posibilidad de retiro, pero no resuelve los puntos sustantivos que la revisión conjunta tiene sobre la mesa: reglas de origen automotrices, requisitos de contenido de valor laboral, tratamiento del acero bajo aranceles Sección 232 y paneles de solución de controversias. Conforme al Artículo 34.7.4 del T-MEC, al no haberse prorrogado el tratado, se activa el mecanismo de revisiones conjuntas anuales entre los tres socios. Los aranceles impuestos bajo autoridades de seguridad nacional —como la Sección 232 al acero y aluminio— operan fuera del T-MEC y no se ven afectados por esta declaración.

Según The Rio Times, los mercados interpretan la declaración como un estrechamiento del rango de resultados posibles: el retiro como escenario de cola queda eliminado, pero la incertidumbre sobre las condiciones de las revisiones anuales permanece. El peso mexicano y los diferenciales soberanos han mostrado en 2026 mayor sensibilidad a los anuncios arancelarios formulados fuera del tratado que al propio calendario de revisión, conforme a la misma fuente.