Los aranceles de represalia canadienses, vigentes desde el 9 de septiembre, cubren más de 700 categorías de bienes con tasas de entre 15% y 50%, incluyendo acero, equipos agrícolas, electrónica y productos de papel. Washington respondió con prohibiciones de importación que sustituyen aranceles del 50% previamente aplicables: quedan excluidos de ingreso a EE.UU. cerveza, vino, sidra, whiskies, vodka y otros destilados canadienses, así como motocicletas, ciclomotores de mayor cilindrada, productos lácteos (incluyendo suero de leche) y diversos tipos de melaza. La Representante Comercial de EE.UU. (USTR, por su sigla en inglés), Jamieson Greer, calificó las medidas como 'consecuencia natural del trato discriminatorio continuo de Canadá hacia exportaciones estadounidenses cruciales'.

EE.UU. anunció también la modificación y extensión de aranceles sobre otros productos canadienses desde el 15 de septiembre, incorporando vehículos todo terreno y pieles de animales, y excluyendo sal de roca y cemento. El acuerdo T-MEC —Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá— sigue técnicamente vigente: solo caducaría el 1 de julio de 2036 si ninguna de las partes solicita su renovación. Sin embargo, analistas consultados por medios internacionales señalan que la escalada genera incertidumbre sobre la viabilidad del marco trilateral. Para México, el desarrollo abre margen de diferenciación comercial frente a EE.UU. en la cuarta ronda bilateral que sesiona esta semana en Washington.