El dato significa que más de uno de cada tres buques de contenedores no cumplió su itinerario en junio, y que cuando llegaron tarde lo hicieron con más de cinco días de retraso. La comparación interanual es desfavorable: la confiabilidad de junio quedó 4.7 puntos porcentuales por debajo de junio de 2025 y la demora promedio fue 0.78 días mayor que hace un año. Entre las 13 principales navieras, Maersk encabezó la clasificación con 77.1% de puntualidad, seguida de Hapag-Lloyd con 75.6% y MSC con 72.1%; fueron las únicas tres que superaron el 70%. En el extremo opuesto, Wan Hai registró 35.6%.

Sea-Intelligence añade una advertencia metodológica relevante: las navieras han incorporado holguras estructurales en sus itinerarios —tiempos de tránsito programados más largos— para absorber congestión y desvíos. Esa práctica hace que más buques aparezcan como 'puntuales' al llegar antes de una fecha publicada artificialmente tardía, pero para el dueño de la carga esa llegada anticipada frente a una ETA extendida no equivale a recibir su contenedor antes. Sea-Intelligence estima que entre 2023 y 2026 los retrasos han consumido en promedio 5.3% de la capacidad global de portacontenedores, frente a un referente histórico prepandemia de 2.2%.

El contexto importa: en el primer trimestre de 2026 viajaron más de 47 millones de TEU por las rutas mundiales, un alza de 4.4% frente al mismo periodo de 2025, pero los tránsitos por el Canal de Suez siguen 47.2% por debajo del pico de 2023 —y para portacontenedores la brecha alcanza 68%—, lo que obliga a rutas más largas y rotaciones más lentas que erosionan la puntualidad incluso cuando el volumen crece.