La escalada de precios de subasta en el Canal de Panamá responde a la combinación de dos factores: el déficit hídrico derivado de El Niño —que obliga a la ACP a reducir tránsitos diarios de 36 a 34 desde el 3 de septiembre y a 32 desde el 15— y la presión adicional de demanda generada por el cierre del Estrecho de Ormuz, que desvía hacia el corredor panameño una porción del tráfico de gaseros y graneleros que normalmente transita el Golfo Pérsico. En marzo y abril de 2026 los cupos de subasta rondaban US$385,000; antes de la crisis de Ormuz, el rango era de US$135,000 a US$140,000, según registros de mercado citados por fuentes especializadas. En el pico registrado este mes hubo hasta 18 postores por un solo cupo, cuando lo habitual era de dos a tres.

La ACP reitera que los precios de subasta reflejan las prioridades comerciales y la urgencia de cada cliente, y no constituyen una tarifa oficial del canal. Para navieras y forwarders mexicanos que mueven carga entre el Golfo de México y la Costa Oeste de Estados Unidos o hacia Asia por la ruta del Pacífico, el dato tiene una implicación directa: quienes no cuentan con cupos asignados bajo LoTSA o NetZero deben decidir entre pagar precios de mercado extremos, esperar más de 10 días en la fila o redirigir carga por rutas alternativas —incluyendo ferrocarril transoceánico en México o la ruta por el Canal de Suez.