El salto de México en el FDICI refleja el dinamismo del nearshoring y la reconfiguración de cadenas de suministro hacia Norteamérica. Gerardo Rocha, socio director de Kearney México, atribuyó el avance a que el país forma parte de una plataforma regional amplia junto con EE.UU. y Canadá, y a la 'inercia favorable impulsada por la reconfiguración de cadenas de suministro'. El país atrajo US$40,900 millones en inversión extranjera directa (IED) en 2025, un aumento del 15% respecto a 2024, liderado por manufactura, centros de datos y diversificación de países de origen, mientras el gobierno federal registra 1,889 propuestas de inversión por un total de US$325,000 millones. Telecomunicaciones, aeroespacial y logística encabezan el interés sectorial.

Sin embargo, el mismo estudio señala que México se ubica cerca del fondo del indicador de capacidades tecnológicas e innovación dentro del Top 25, justo cuando la innovación tecnológica emerge como el factor más importante en las decisiones globales de inversión. Rocha advirtió que 'las decisiones como la reforma judicial o la reducción de la posibilidad de usar el amparo han estado mermando la confianza', y que los flujos de capital no están garantizados sin certeza jurídica. Tanto Kearney como Morgan Stanley señalan la revisión del T-MEC en 2026 como un momento pivote: la claridad sobre reglas de origen, aranceles y minerales críticos podría desbloquear inversiones postergadas y acelerar el nearshoring. Para el sector logístico, esto se traduce en presión creciente sobre los corredores fronterizos de Laredo, El Paso y Nogales.