La distribución geográfica de la capacidad instalada muestra una alta concentración: Querétaro acapara el 72% del total, seguido del área metropolitana de la Ciudad de México con 10%, Nuevo León con 9%, Jalisco con 5%, Guanajuato con 3% y Yucatán con 1%. La capacidad instalada pasó de 115.5 MW en 2024 a aproximadamente 279 MW en 2025, con un pipeline de más de 205 MW en desarrollo y proyecciones de superar los 1,730 MW en los próximos cinco años, según datos de MEXDC.

La energía es el factor determinante: en Querétaro, empresas han invertido unos 600 millones de dólares en infraestructura adicional para estabilizar el suministro eléctrico, según Mexico Business News. MEXDC advierte que sin soluciones a los cuellos de botella energéticos, la inversión podría migrar a otros hubs regionales como Chile. Los tiempos de permiso, construcción e instalación de equipos requieren aproximadamente cinco años antes de que una instalación sea operativa, según la propia Rivera.