La demanda proviene directamente de la inversión privada en infraestructura de centros de datos en Estados Unidos, que alcanzó US$102,203 millones en 2025 con un crecimiento anual de 29.76%, según datos de la industria citados por Expansión. Banco Base señala que existe una correlación de 0.97 entre las importaciones mexicanas de componentes clave —principalmente de Taiwán y Vietnam— y las exportaciones de unidades de procesamiento, lo que revela una estructura de ensamblaje con alto contenido importado: la partida arancelaria 8471 acumuló un avance de importaciones de 220.01% entre enero y mayo de 2026. El crecimiento de equipo de cómputo y otras partidas afines —teléfonos, partes de equipo, minerales de plomo y cobre— explica en conjunto 92.90% del avance exportador mexicano en 2026, según el mismo reporte de Banco Base.

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base, atribuye el fenómeno a que Estados Unidos no produce suficiente equipo de cómputo y lo importa de México con aranceles menores al 1%, ventaja derivada del T-MEC. Goldman Sachs, en la voz de su economista en jefe para América Latina Alberto Ramos, califica las cifras como reflejo de los efectos indirectos de la fuerte inversión en IA en Estados Unidos sobre la manufactura mexicana. La advertencia estructural del análisis es que el mayor valor de la cadena —diseño, propiedad intelectual, semiconductores de última generación— permanece fuera de México, en Taiwán, Nvidia y AMD, lo que limita el derrame productivo interno aunque el flujo de exportaciones marque récords consecutivos.