El principal punto de fricción es la demanda de Washington de que 50% del valor de cada vehículo fabricado en América del Norte se origine específicamente en EE.UU. México rechaza esa condición como un precedente que podría endurecerse. Al mismo tiempo, México busca alivio de los aranceles de 25% sobre automóviles y 50% sobre acero y aluminio antes de avanzar en otros temas. El representante comercial de EE.UU. señaló en testimonio ante el Senado que espera alcanzar acuerdos comerciales intermedios con México, sin precisar plazos.
La revisión ya rebasó su fecha original del 1 de julio de 2026 sin resolución. El análisis más difundido en el sector advierte que el escenario más probable es una extensión 'dolorosa' de las negociaciones hacia finales de 2026 o 2027, concentrada en autos, energía, disciplinas relacionadas con China y mecanismos de cumplimiento. La incertidumbre ya se refleja en las decisiones de inversión de fabricantes de autopartes asentados en México, que operan bajo la presión de los aranceles mientras aguardan la definición de nuevas reglas de contenido.