Los cruces del corredor ártico ascendieron a 23 en el verano de 2025, frente a 15 en 2024, lo que representa un incremento de 53% en un solo ciclo estacional, según datos del portal NAI 500. El atractivo del corredor se amplifica en el contexto de 2026: la ruta evita por completo aguas de alto riesgo como el Mar Rojo, el Estrecho de Bab el-Mandeb y el Estrecho de Malaca. Después de los ataques a petroleros sauditas en el Mar Rojo el 23 de julio de 2026, que llevaron el Brent por encima de US$100 por barril, el interés comercial en rutas alternativas se intensificó, según el análisis de NAI 500.

El corredor opera bajo un esquema regulado: los permisos de navegación en la Ruta Marítima del Norte (NSR, por sus siglas en inglés) son emitidos por la administración controlada por Rosatom, y la ruta está dividida en 28 secciones con lineamientos distintos de navegación según condiciones de hielo. Para embarcadores, la ruta ártica no es una autopista abierta sino un corredor gestionado con condicionantes operativos propios. Sea Legend, uno de los operadores, planifica normalizar operaciones estacionales en 2026 con embarcaciones más grandes y mayor frecuencia, lo que indica una escala comercial creciente más allá de los viajes de demostración.