La advertencia de Danish Shipping coincide con un análisis independiente publicado por Splash247 el 13 de octubre que documenta que la normativa europea obliga a los puertos a ofrecer corriente en muelle (shore power) y a los buques a usarla a partir de 2030, pero los plazos de ampliación de red eléctrica oscilan entre cuatro y diez años —según la Organización Europea de Puertos de Mar (ESPO, por sus siglas en inglés)—, frente a dos o tres años para la conexión del lado del puerto. En Dinamarca, la capacidad de red ya está saturada en varias zonas: el Puerto de Hirtshals, uno de los principales puertos de transbordadores del país, enfrenta riesgos concretos de quedarse sin suministro suficiente. El proyecto conjunto analizará los impactos en infraestructura eléctrica, instalaciones de carga y el sistema de energía en general.
El contexto europeo es apremiante: el reglamento FuelEU Maritime y la directiva sobre infraestructura de combustibles alternativos (AFIR) exigen corriente en muelle en puertos de la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T) para 2030. ESPO advierte que, si la solicitud de conexión de red no está ya en la cola de espera, parte de la infraestructura necesaria no podrá construirse a tiempo. El proyecto danés —apoyado por el Fondo Marítimo de Dinamarca— establece un precedente metodológico relevante para los planes de electrificación de puertos como Manzanillo y Lázaro Cárdenas en México, donde el acceso a energía eléctrica de alta capacidad es también un elemento no resuelto en los planes de expansión portuaria vinculados al nearshoring.