La escala de cumplimiento del EU ETS marino se alinea con la aprobación del reglamento delegado que define cómo se compran y reportan los derechos de carbono para exportaciones a Europa —cuya consulta pública cerró el 6 de agosto de 2026—, según se registró en ediciones previas de TLC Inteligencia. El mecanismo de ajuste en frontera por carbono de la UE (CBAM, por sus siglas en inglés) ya en plena implementación en 2026 añade un incentivo paralelo: los productores asiáticos de acero enfrentan presión para migrar hacia manufactura baja en carbono si quieren mantener competitividad en el mercado europeo. BIMCO proyecta una ola de 15,000 buques fuera de servicio en la próxima década, cuya chatarra se convierte en insumo de acero verde y cierra así el ciclo entre descarbonización naval y productiva.

Para las navieras con escala en puertos europeos, la inversión requerida para cumplimiento es de escala histórica: la descarbonización total del transporte marítimo internacional al 2050 requiere entre US$1.4 y US$1.9 billones acumulados, o entre US$60,000 y US$70,000 millones anuales durante dos décadas, según RNG Consulting. Solo la infraestructura portuaria de carga de orilla, bunkering de combustibles alternativos y equipo de manejo de carga de cero emisiones demanda una inversión estimada de entre US$1 y US$2 billones globales hasta 2050. El mercado de envíos marítimos verdes crece a una tasa compuesta anual (CAGR, por sus siglas en inglés) del 18%, lo que convierte el cumplimiento en argumento comercial, no solo regulatorio.