El giro de sentimiento contradice el relato dominante en foros de descarbonización marítima: mientras la Organización Marítima Internacional (OMI) mantiene su objetivo de emisiones netas cero para 2050, los propios armadores —los que financian los pedidos de buques— muestran retroceso en su confianza en los combustibles alternativos que se promocionaban como la solución. Los factores citados por la industria incluyen preocupaciones económicas, tensiones geopolíticas que afectan la disponibilidad de infraestructura de abastecimiento, y la ausencia de una cadena de suministro de amoníaco verde a escala comercial.

El desplome de confianza llega en un momento en que la infraestructura de pruebas avanza: el Puerto de Hamburgo completó recientemente su marco de seguridad para bunkering de amoníaco buque a buque, y el fabricante WinGD completó las pruebas de aprobación de tipo de su motor de dos tiempos a amoníaco. La contradicción entre el avance técnico y el retroceso de confianza comercial refleja la brecha entre lo que es posible en laboratorio y lo que los armadores están dispuestos a apostar en sus libros de pedidos. Las órdenes de buques duales con amoníaco se mantienen en niveles mínimos respecto a las expectativas de hace dos años.