El Barómetro ICS 2025-2026 coloca al GNL (gas natural licuado) y a los biocombustibles como las opciones de combustible más viables para la próxima década, seguidos del combustóleo pesado (HFO) combinado con tecnologías de abatimiento de emisiones. El amoníaco, que en ediciones anteriores del barómetro se perfilaba como el combustible de largo plazo más prometedor para la descarbonización profunda del transporte marítimo, retrocede a la categoría de 'solución de horizonte lejano'. La ICS atribuye el cambio a la combinación de costos de infraestructura, desafíos de seguridad operativa y falta de cadenas de suministro escalables de amoníaco verde.
El dato adquiere dimensión geopolítica en el contexto de 2026: la crisis de Ormuz ha elevado los costos operativos del sector, presionando a los armadores hacia las opciones de combustible más baratas y disponibles en el corto plazo. El Marco Net-Zero de la Organización Marítima Internacional (OMI) sobrevivió las negociaciones del MEPC 84 de abril-mayo de 2026, pero la precificación del carbono no tiene fecha de implementación definida. Para los exportadores mexicanos que negocian contratos de largo plazo con navieras, el retroceso en la confianza en amoníaco e hidrógeno implica que las cláusulas de combustible verde en contratos de servicio regular podrían no activarse en los plazos originalmente previstos, y que los sobrecostos por combustibles alternativos en las cotizaciones actuales seguirán siendo principalmente por GNL y biocombustible.