El informe se suma al Port Vision 2050 adoptado por el Consejo Municipal de Róterdam en diciembre de 2025, que fija como metas la neutralidad climática del puerto para 2050, la construcción de un hub de energía limpia —hidrógeno verde, amoníaco, metanol— y la digitalización profunda de la cadena logística. La Autoridad Portuaria ya publicó su Plan de Transición Climática que establece una reducción de al menos 55% de emisiones de CO₂ equivalente para 2030 respecto a 1990. La instalación de infraestructura de alimentación eléctrica desde tierra (shore power) en las terminales de contenedores de Maasvlakte II cuenta con financiamiento del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y una subvención de la Comisión Europea de aproximadamente 70 millones de euros.
El caso de Róterdam ilustra la escala del desafío que enfrentan los puertos globales de primer nivel: la descarbonización no es solo una exigencia regulatoria del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS), sino una condición de competitividad frente a puertos del Golfo Pérsico y Asia que invierten en infraestructura verde a ritmo acelerado. Para México, los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Veracruz, así como los nodos del CIIT, enfrentan la misma presión de largo plazo con presupuestos y horizontes de planeación sustancialmente distintos.